Posted by on Aug 1, 2015 in BLOG, FRAGANCIA DE SION | 2 comments

Dios Madre 0806

En primer lugar, doy gracias a nuestro Padre celestial Cristo Ahnsahnghong y a la Madre celestial (Dios Madre) por permitirme compartir la fragancia de Sion, y también doy gracias a la Madre celestial (Dios Madre) por concederme su amor especial.

 

Permítanme compartir con ustedes mi experiencia al entender el amor de la Madre celestial (Dios Madre). Aunque ahora pertenezco al área de los jóvenes de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM), esto fue algo que sucedió cuando era estudiante de secundaria y tenía menos de seis meses de bautizada. La iglesia sucursal donde empecé mi vida de la fe después de bautizarme, era una Iglesia de Dios (IDDSMM) más pequeña que consistía de unos 150 miembros. La iglesia era tan pequeña que el área de los estudiantes a la que yo pertenecía no podía evitar ser pequeña. Todos los estudiantes que asistían a los cultos tenían fe y el área de los estudiantes estaba formada por obreros del evangelio que entregaban las palabras de Dios. En total había unos diez estudiantes entre hombres y mujeres.

Había una hermana que cuidó de mí cuando asistía a las reuniones y a los cultos en Sion. Ahora que pienso en ella, recuerdo lo paciente que era conmigo y lo mucho que me ayudaba, ya que yo era un miembro nuevo con naturaleza pecadora. No obstante, yo solo era una estudiante de secundaria, demasiado joven para pensar profundamente en ello. Su personalidad y la mía eran tan diferentes que a veces me quejaba de cómo me trataba, y pensaba: “¿Qué le pasa? Soy considerada con ella; entonces, ¿no debería ser considerada conmigo?” En el proceso en el que poco a poco ese pensamiento invadía mi mente, lo más difícil para mí era asistir a las reuniones de los estudiantes. El número de estudiantes que asistían a las reuniones eran solo dos: la hermana y yo. Si tan solo una de las dos no podía asistir, tendría que participar sola en la reunión, lo cual era incómodo. Asistir sola a la reunión era incómodo no solo para mí sino también para ella. Cuando no podía asistir debido a alguna clase suplementaria, como en un instituto educativo privado o alguna cita con mis amigos, le informaba de antemano la razón. También le pedí que me avisara con anticipación si faltaba. No obstante, no me avisaba si no asistía, ocasionando que yo sacara a flote mis sentimientos reprimidos.

 

Un día, con una decisión en mente, asistí a la reunión. Ese día no me sentía bien, porque cada vez que la veía, todos los sentimientos reprimidos empezaban a salir poco a poco. Decidí: “esta será la última reunión y no participaré más en las reuniones de los estudiantes. Entonces, veremos cómo se sentirá”.

 

Al mismo tiempo, pensé que la Madre celestial (Dios Madre) estaría triste, pero teniendo una mente llena de pensamientos arrogantes, decidí: “La Madre celestial (Dios Madre) se ha olvidado de mí, es por eso que me ha abandonado en esta dolorosa situación. Ya que la Biblia dice ‘acuérdate del día de reposo’, asistiré a los cultos pero no iré a las reuniones”. En ese momento, recibí una llamada telefónica. Era mi tía. Ella había guiado a mi madre a Sion; así que cada vez que tenía un entendimiento espiritual, a menudo llamaba a mi madre o a mí. Salí de la reunión para recibir la llamada. Yo solía cortar la llamada, diciendo: “Estoy en medio de una reunión”. Pero extrañamente, ese día la conversación se prolongó.

 

“Sobrina, ¿conoces este versículo? ¿Has visto estas palabras en la Biblia?” El versículo que me leyó por teléfono era Isaías 49:14.

 

Isaías 49:14 “Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.” 

 

Entre esas palabras: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”, estas realmente tocaron mi corazón. Había decidido no asistir a las reuniones porque había pensado que la Madre celestial (Dios Madre) me había olvidado y abandonado en el dolor. No obstante, antes de llevar a cabo lo que había decidido, la Madre celestial (Dios Madre) me transmitió su corazón. El final es tan evidente que no necesito mencionarlo. Después de eso, asistí a las reuniones con gratitud y alegría. La Madre celestial (Dios Madre) no me ha olvidado y no la olvidaré. Si tan solo escucho las palabras que dicen que la Madre Celestial (Dios Madre) no me ha olvidado, siento calidez dentro de mí.

 

No creo que haya sido coincidencia que mi tía me llamara por teléfono y me leyera esas palabras. Sabía que había sido la mano de la Madre celestial (Dios Madre) tomando mi mano. Esa experiencia me dio la oportunidad de creer en la Madre celestial (Dios Madre) que siempre está con nosotros espiritualmente, escucha nuestras oraciones, nos ayuda cuando estamos en dificultades o problemas, y no solo en aquella de quien da testimonio la Biblia y está en Corea del Sur. Es el versículo que a menudo leo cuando pienso en la Madre celestial (Dios Madre) o cuando estoy en problemas o pasando un tiempo difícil. Esas palabras se convirtieron en un versículo básico para mostrar a los miembros que necesitan consuelo. Doy gracias a la Madre celestial (Dios Madre) por abrazar a esta hija inmadura con gran amor y por no odiarme, por permitirme trabajar en Sion como joven después de pasar la etapa de estudiante. Realmente doy gracias a Cristo Ahnsahnghong y a Dios Madre. Prometo ser una hija madura con fe firme y una buena hija que practique el amor filial. Padre celestial y Madre celestial (Dios Madre), muchas gracias.

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