Posted by on Sep 8, 2015 in BLOG, FRAGANCIA DE SION | 7 comments

felicidad -ois.com.esC. Davis, EE. UU.

“¿Dónde puede encontrar una vida verdaderamente feliz?” Si alguien me pregunta esto, definitivamente diré que en “Sion”,  donde moran el Padre Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre, la Madre celestial.

Cuando estaba en el mundo sin conocer Sion, vivía sin descanso como si estuviera en una carrera. Sin embargo, no podía tener éxito ni estar feliz, sino que sentía como si me hubieran robado los años más importantes de mi vida, y eso me deprimía. Ira y confusión llenaban mi corazón y no tenía refugio donde mi alma pudiera ser consolada. Perdí la sonrisa y poco a poco me fui apartando de la gente. Mi vida estaba llena de desesperación.

Entonces el Padre y la Madre celestiales extendieron sus manos y rescataron a esta hija pobre. El recuerdo de la primera vez que vine a Sion brilla intensamente en mi memoria. Estudié acerca del alma, y el mundo entero que me rodeaba cambió como si alguien hubiera encendido una luz invisible. Todo se aclaró y mi imaginación revivió, y esto se convirtió en una forma de estímulo.

Ahora estoy siempre con la brillante familia celestial, y nunca sonreí y reí tanto desde el fondo de mi corazón como ahora. Morando en Sion, comprendo que estoy en el momento más gozoso, y no hay alegría más grande que esta. ¿Quién es más feliz que los hijos de Dios? ¡Nadie! Quiero predicar sin demora este secreto de salvación a los que están deambulando sin conocer el significado de la vida. Deseo fervientemente compartir esta alegría y deleite con ellos en la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que es Sion espiritual.

Sion es el refugio donde mi alma puede ser consolada verdaderamente.

Busqué la sonrisa, la felicidad y la familia celestial verdadera en Sion.

Deseo invitarlos  a Sion que es la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial para

que puedan encontrar el significado de la vida.

 

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El que puede entrar en la tierra prometida
Cristo Ahnsahnghong nos guio a las ciudades fortificadas a donde debemos huir de la última plaga