Posted by on Feb 15, 2016 in DESTACADOS | 6 comments

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Deseo compartir la verdad de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM) con el tema titulado “La verdad y la falsedad”.
La Biblia indica que si cree en Jesús y confiesa el nombre de Dios, entonces será salvo. Y por otro lado, nos hace saber que no todo el que dice a Dios: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos.

Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

En el libro de Romanos está escrito que si confesamos el nombre de Dios y creemos en nuestro corazón, entonces seremos salvos. No obstante, aunque digamos a Dios: “Señor, Señor”, no podremos ser salvos si no seguimos su voluntad. ¿Qué versículo bíblico es correcto? Por supuesto, ambos versículos son las palabras verdaderas de Dios.
Cuando Jesús vino a la tierra y estableció la Iglesia de Dios con el nuevo pacto, solo había una verdad, una enseñanza y una iglesia que creía en Él. El significado de confesar el nombre de Jesús y creer en Él era la convicción de la iglesia que tenía la sola y única verdad. No obstante, después de la ascensión, apareció la iniquidad que fue sembrada por Satanás y un evangelio diferente que no fue predicado por Jesús. Los apóstoles Pedro y Pablo advirtieron que si la gente blasfemaba el camino de la verdad y seguía un evangelio diferente que Jesús no predicó, serían destruidos y condenados.

2 Pedro 2:1-3 “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.”
Gálatas 1:6-8 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.”

Desde el tiempo en que aparecieron las sectas, “lo falso” también llamado un evangelio diferente, hubo la necesidad de discernir entre la “verdad” y la “falsedad”.
Jesús nos hizo conocer la manera de distinguir la verdad de la falsedad. El malvado que dice creer en Dios pero no sigue su voluntad es el “falso” condenado a perecer.
A la “falsedad” no le agrada cómo se discierne la verdad a través de la Biblia, porque se revela una historia inventada y la falsedad en su totalidad. Por tanto, insisten en que “si cree, será salvo”, y no aceptan preguntas ni críticas. Bloquean el camino, pero no tratan entre la verdad y la falsedad. Son tan irónicos que no solo insisten en que la redención viene solo de la creencia, sino que también emiten juicio sobre las demás denominaciones, y las catalogan como sectas. Ellos no solo abandonan la palabra de Dios que es el nuevo pacto, incluyendo el Día de Reposo y la Pascua, sino que también siguen el mal camino. Sin embargo incluso racionalizan que si usted cree en Dios, entonces será salvo, y denuncian como sectas a las demás denominaciones que tienen diferentes doctrinas. Aunque hacen todo esto, no se avergüenzan.

La “verdad” es la única verdad establecida por Jesús y la única iglesia que sigue sus enseñanzas. Solo el que distingue la “verdad” y sigue la voluntad de Dios podrá entrar en el reino de los cielos.

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