Posted by on Apr 14, 2016 in FRAGANCIA DE SION | 3 comments

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Nací como la penúltima de cinco hijos; tres hermanas mayores y un hermano menor, por eso mis padres me criaron con gran amor y favor. También mis hermanas me concedían buenas cosas y me daban todo. Como resultado, me volví demasiado reacia para conceder e incluso lloriqueaba y hacía berrinches para tomar las mejores cosas de mis hermanas.

Un día, tenía tanta envidia de mi hermana que estaba estrenando zapatos nuevos, que armé un berrinche con agudos gritos para tomarlos. Por supuesto, esos zapatos no me quedaban en lo más mínimo. Me tambaleaba y caí al piso. Gracias a mi terquedad, me hice un moretón en la frente, que parecía ser un reflejo de mi mal comportamiento.

Cuando recuerdo mi niñez, me avergüenzo y me ruborizo. Era una niña tan egocéntrica para no reconocer el amor de mis hermanas, que siempre me habían concedido cosas buenas. Desde que asisto a la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM), he aprendido a conceder a mis hermanos y hermanas de acuerdo con las enseñanzas de mis Padres celestiales: Cristo Ahnsahnghong y la Madre Celestial. Además, los hermanos y hermanas que recibieron lo mejor, pueden conceder a otro, y de esta manera Sion se fortalece, llenándose de amor y unidad.

Los Padres celestiales quieren darnos constantemente la mejor comida y las bebidas más finas, así que me gustaría parecerme a su naturaleza divina, desechando mi naturaleza pecadora, a fin de glorificar a Dios Elohim al mundo entero. Estoy totalmente de acuerdo con la siguiente afirmación:

“Cuando Abraham concedió lo mejor a su sobrino Lot, recibió más y mejores bendiciones de las que había concedido. Así también si concedemos lo mejor a los hermanos, recibiremos más y mejores bendiciones.”  — De la Lección de la Madre


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree enCristo Ahnsahnghong y Dios Madre.

He estudiado acerca de nuestro hogar celestial en la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial
La razón por la que Dios Madre recupera sus fuerzas