Posted by on May 2, 2016 in FRAGANCIA DE SION | 9 comments

El padre Ahnsahnghong-ois.com.es


Iria S, España

Hay un cántico nuevo que alaba a nuestra Madre celestial: “Nuestros pecados tan graves ha tenido en poco, y nuestras pequeñas obras ha engrandecido usted. ¡Oh, nuestra Madre de amor!”

Hoy el Padre Ahnsahnghong y la Madre celestial me han permitido comprender este amor, y lo mucho que se gozan y que nos bendicen por nuestro arrepentimiento.

En la Sion de Madrid, España, los jóvenes nos reunimos para estudiar y cada dos semanas tenemos un examen del Libro de la Verdad. Pero ya que pasamos días muy ocupados debido a las fiestas solemnes del otoño y la obra del nuevo templo, el examen fue aplazado hasta mediados de enero. Desde entonces, yo no dediqué mucho tiempo al estudio del libro y la predicación del sermón por la debilidad de mi cuerpo.

Pronto llegó diciembre y me di cuenta de que el examen estaba cerca y no había estudiado nada. Empecé a pensar en lo que había hecho hasta entonces.

Y comprendí que estaba cometiendo el pecado de omisión y de pereza, y así pasaba días descuidando el comprender el sacrificio del Padre y la Madre celestiales. Nuestro Padre trabajaba cargando piedras y aunque le dolía el cuerpo y necesitaba descansar, velaba toda la noche para escribir los Libros de Verdad para nosotros. Nuestra Madre también está predicando, y ora ansiosamente olvidándose de dormir por nosotros, y hasta hoy recorre el camino del sacrificio. ¿Pero por qué yo, teniendo un trabajo mucho menos cansado, no duermo un poco menos para Dios y para la familia celestial y al menos para mi propia salvación?

Entonces me arrepentí y quise hacer todo lo que no había hecho hasta entonces en lo poco que quedaba del año. Así que empecé a esforzarme por aprovechar cada minuto del día y a estudiar mucho la palabra. Aunque no había mucho tiempo, por estos esfuerzos tan pequeños, Dios me regaló sabiduría y pude rendir el examen sin dificultades.

Hubo un día en el que me invadió una gran añoranza de nuestro hogar celestial, por lo que pasé una noche sin dormir predicando, orando y estudiando. Cuando prediqué con un corazón muy ansioso, siendo inspirada por la palabra, Dios me regaló dos frutos solo durante dos o tres días.

Aunque no hice todo lo que Dios me ha encargado como una sierva inútil, Dios cubre mis errores y me da bendiciones por cada pequeña obra. No merezco nada de esto, ni mucho menos el cielo, por lo que me avergüenzo de mí misma. Desde ahora, grabando el amor del Padre y de la Madre en lo profundo de mi corazón, seré una gran obrera que retribuya su gracia con sacrificio.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre.

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