Posted by on Jun 2, 2016 in BLOG, FRAGANCIA DE SION | 7 comments

Amor de Dios Madre1-ois.com.es

Hola. Me gustaría contar cómo llegué a la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM). Era atea antes de recibir la verdad en la Iglesia de Dios. Detestaba la iglesia misma y no entendía por qué la gente iba a la iglesia cada domingo. También dudaba de la existencia de Dios y confiaba en mí misma todo el tiempo. Todos los días hacía lo que me agradaba. Ya que mis padres eran más generosos que otros padres, podía hacer lo que quería.

 Cuando era estudiante de segundo año de secundaria me mudé de otra región a Kim-hae, donde vivo ahora. Conocí a una amiga en la escuela y pronto nuestra amistad se fortaleció. Ella me recomendó ir a su iglesia así que la seguí y me bauticé en la Iglesia de Dios. Sin embargo, no hubo otra razón que mi amiga, para que me bautizara. No sabía la bendición ni el significado del bautismo y no podía prestar atención a la explicación pese a que el misionero me explicaba con amabilidad. Después, la iglesia se trasladó a un edificio más grande y dejé de asistir a la Iglesia de Dios.

Aunque mi amiga intentó llevarme a la iglesia, mi mente se cerró con respecto a la iglesia. No obstante, cuando estaba en los últimos años de secundaria, Dios empezó a tocar la puerta cerrada de mi corazón. Un día, cuando regresaba a casa después de la escuela, mi madre me llamó y me dijo de manera inesperada que había una iglesia llamada “Iglesia de Dios” cerca de nuestra casa y que parecía buena. Mi madre, a diferencia de mí, había tenido roce con todo lo considerado como religión. Puesto que quería que sus hijas se unieran a ella cada vez que se involucraba en una religión, seguí a mi madre a la Iglesia de Dios muchas veces. Pero no creí que fuera diferente, por eso no la escuché y simplemente me excusaba diciendo que tenía que estudiar. Después, ella recibió la verdad en la Iglesia de Dios y continuó yendo a estudiar la Biblia.

Cuanto más estudiaba la Biblia, más se convencía de la verdad, y eso hizo que mi madre me animara a ir a la Iglesia de Dios. Le conté que ya estaba bautizada, y se alegró mucho y me preguntó por qué no le había hablado de mi bautismo en ese momento. Cuestioné la importancia del bautismo, pero me alegré porque ella estaba muy feliz. De esa manera, empecé a asistir a los cultos con ella. Con todo, fue muy difícil para mí creer en Dios en la carne, pues hasta dudaba de la presencia de Dios. Aunque las profecías estaban escritas en la Biblia y parecían correctas, nunca imaginé que se hicieran realidad. Era como los judíos que crucificaron a Jesús. Parecía que el Padre celestial y la Madre celestial estaban lejos de mí. Solo iba a la iglesia siguiendo a mi madre sin ningún entendimiento durante tres años.

Entre tanto, la Madre celestial me permitió ir al extranjero para predicar el evangelio con la diaconisa que me guio a Ella a la iglesia, y su esposo. Se suponía que partiríamos a Filipinas en diciembre de 2010. En ese momento, aunque no tenía la voluntad de predicar el evangelio diligentemente, mi madre y la diaconisa me animaron a hacerlo y sentí curiosidad sobre cómo serían las iglesias del extranjero; solo pretendía ir durante dos semanas. Sin embargo, inesperadamente Corea del Norte bombardeó la isla de Yeonpyoung en noviembre de 2010, de modo que todos los planes para la predicación en el extranjero que se llevarían a cabo en diciembre se cancelaron. Entonces, de repente tuve el pensamiento de que no se me permitía predicar el evangelio en el extranjero porque no tenía suficiente fe para hacerlo.

Después de esto, participaba con entusiasmo en las reuniones de los jóvenes. Practicaba los temas de la predicación acerca de la verdad y predicaba el evangelio. Ahora, recordando esos momentos, no tengo ni idea de cómo llegué a tener ese pensamiento y por qué decidí asistir a las reuniones. Creo que lo hice porque solo deseaba realizar la predicación en el extranjero, sin embargo, no sabía por qué quería tanto hacerlo. Pero pude encontrar la respuesta cuando fui al extranjero a predicar el evangelio. En abril de 2011, después de que el ataque a la isla Yeonpyeong se había resuelto hasta cierto punto, se permitió que los equipos de predicación al extranjero cancelados fueran a predicar. Bajo la gracia de la Madre celestial, pude ir a Ciudad Quezón para la misión de corto plazo y obtuve mucho entendimiento allí. El mayor entendimiento fue el amor de la Madre celestial. Aunque había oído algunas fragancias de Sion de comprender profundamente el amor de la Madre celestial a través de los miembros de la iglesia en Corea del Sur, el amor que sentí de los miembros de la iglesia en el extranjero estaba más allá de mi imaginación.

 Cada miembro de la iglesia realmente se parecía a la Madre celestial y eran muy puros. Sus corazones desbordaban tanto de amor que fue más que suficiente para transmitírmelo. Comprendí con el corazón el amor de la Madre celestial, del cual me había sentido muy distante, y derramé lágrimas. La respuesta a la razón por la que quería participar en la predicación en el extranjero era el amor de la Madre celestial. Creo que la Madre celestial me envió para hacerme comprender lo mucho que me ama. Después de eso, cambié totalmente de mi ser anterior. Prediqué el evangelio a mis amigos con fervor y los guie a Sion, y trabajé fervientemente para el evangelio. La Madre celestial se compadeció de mí, así que me encomendó la predicación en el extranjero y me convenció de su amor. Reflexionando en los días pasados desde que me bauticé, la Madre celestial siempre ha estado detrás de mí. Ella preparó todo para guiarme a Sion y llevarme al reino de los cielos.

Un día vi un vídeo que mostraba la venida de la Madre celestial a esta tierra para dar a sus hijos el amor de su corazón cuando ellos estaban destinados a morir; el árbol de la vida no obraba sin amor, porque habían perdido su amor, que los guio al pecado en el cielo. Doy gracias a la Madre celestial por llenar nuestros corazones con incesante amor. También doy gracias a Dios por arreglar todas las cosas para guiar a Sion a quien era arrogante, y permitirme recibir con todo mi corazón al Padre celestial Ahnsahnghong y a la Madre celestial. Aunque todavía me falta en muchos aspectos, trataré de retribuir a Dios por la gran bendición de la salvación del Padre y la Madre celestiales hasta el final. Doy gracias al Padre celestial Cristo Ahnsahnghong y a la Madre celestial por siempre y para siempre.


 Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

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