Posted by on Sep 28, 2016 in BLOG, FRAGANCIA DE SION | 2 comments

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JS Park, Corea

Un día, mi padre estaba pelando una mandarina con un cuchillo. Yo no entendía lo que estaba haciendo, por eso le quité la mandarina de las manos.

“Padre, ¿qué hace pelando una mandarina con un cuchillo? Mire esta parte de abajo. Solo tiene que meter el dedo aquí y comenzar a pelar…”

¡Ah! Cuando vi los dedos de mi padre no pude seguir. Él no podía pelar una mandarina con los dedos. Tenía los dedos muy gruesos, y en especial sus pulgares se veían hinchados, como si hubieran sido golpeados con un martillo, y sus uñas estaban completamente estropeadas. Dejé el tema del cuchillo y pelé algunas mandarinas para él. Mi padre solo sonrió.

Mi padre había trabajado construyendo barcas desde que yo era muy joven. Ya que era carpintero y hacía barcas trabajando la madera, sus manos siempre se herían y se hinchaban una y otra vez sin llegar a cicatrizar bien.

“Con un trabajo como el suyo, hasta es difícil llevar a dos hijos a la universidad. ¿Cómo logró llevar a cinco?”

Sus amigos solían decirle esto meneando la cabeza.

La gente dice que ningún hijo comprende a sus padres, pero aún siento que he ignorado demasiado el sacrificio de mi padre que padeció tanto hasta que sus cinco hijos pudieran ir a la universidad. Sus pulgares no pudieron haberse hinchado así de la noche a la mañana, ¿pero cómo no me había percatado antes? Me sentí muy culpable por mi indiferencia hacia mi padre.

Entonces me acordé también de nuestro Padre celestial que nunca tuvo tiempo para recuperarse de sus dolencias. Aunque llegaba de cargar piedras, no podía echarse a descansar, sino que pasaba toda la noche escribiendo los Libros de la Verdad con la tenue luz de una lámpara. Quizá también haya permanecido así de indiferente al sacrificio de nuestro Padre celestial.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Para salvar a una vida
El Día de la Independencia Espiritual