Posted by on Mar 7, 2017 in DESTACADOS | 18 comments

Amor de la Madre1


Shurentsetseg,  Corea

Hace unos años, me fui de Mongolia y recibí a Dios en Corea. Sin embargo, como estaba ocupada ganando dinero, criando a mi hijo y pasando tiempo con mis amigas, poco a poco dejé de ir a Sion. Mientras me preparaba para ir a Sion en el Día de Reposo, si mis amigas me llamaban, iba inmediatamente a encontrarme con ellas.

Aproximadamente un año después de mudarme a Yongin, olvidé por completo a Sion y a Dios. Mientras tanto, cuando estaba embarazada de mi segundo hijo, repentinamente me preocupé pensando: “Mi bebé debe ser bautizado después de nacer”. Recuerdo que fue desde ese momento que de manera inconsciente miraba los edificios en las calles todos los sábados. Sentía que había una Sion cerca de mi casa, así que abría mucho los ojos y miraba los letreros cada vez que salía. Incluso cuando estaba de compras en el mercado, aguzaba los oídos a la conversación de los demás, esperando que hablaran sobre Sion. Por primera vez entonces me di cuenta de que mi corazón había estado más cálido y había sido más feliz mientras asistía a Sion. También fueron los miembros de Sion los que me hicieron sentir cómoda en Corea, un país desconocido para mí.

Pronto di a luz a mi segundo hijo y llegó el siguiente año. Alrededor del tiempo de la fiesta de primavera, como si fuera un sueño, recibí una llamada telefónica del miembro que me ayudó a conocer a Dios. Ella me dijo que no podía dejar de pensar en mí en esos días y me pidió que guardáramos la Pascua juntas. Yo estaba muy feliz y emocionada como si estuviera caminando en el aire.

Volví a Sion y a las palabras de Dios; nada podría ser más precioso que eso. En el pasado, estudiar la Biblia era difícil para mí, por lo que miraba el reloj y esperaba que terminara pronto, pero ya no me daba sueño y no pensaba en otra cosa durante el estudio. Especialmente las palabras sobre Dios Madre eran muy inspiradoras. Al comienzo, solo pensaba que tenía que creer en la Madre porque en la Biblia está escrito la palabra “Madre”, pero pude entender el amor de la Madre de corazón a medida que iba conociendo la palabra. Quería hacer que las personas de mi alrededor conocieran el amor de la Madre.

Sin embargo, no fue fácil hacer que mi esposo y mis amigas a quienes guié a Sion cuando recibí la verdad, volvieran como antes. Mi esposo en otro tiempo guardaba los mandamientos de Dios incluso con más diligencia que yo, pero cambió de parecer al ver que yo flojeaba en ir a la iglesia. Me sentí apenada por mi esposo porque lo alejé de Dios. Fue lo mismo con mis amigas. En esa situación, todo lo que podía hacer por ellos era transmitirles con mucho esmero el amor de la Madre que conocí demasiado tarde, al menos con una palabra, con un corazón arrepentido.

Para mi sorpresa, algo increíble sucedió. Tanto mi esposo como mis amigas me siguieron a Sion para rendir culto juntos a pesar de que no estaban en una situación favorable para ir a Sion. El amor de la Madre abrió suavemente la puerta bien cerrada de sus corazones.

Hablando sinceramente, yo no era muy amable y simpática. Cuando alguien me decía que estaba atravesando una situación difícil, no lo consolaba cálidamente ni escuchaba sus problemas. Y nunca llamaba primero ni siquiera a mis mejores amigas para hacer una cita. Era muy taciturna cuando me encontraba con alguien, pero después de seguir las lecciones de la Madre, cambié completamente. Al ver a mi esposo trabajando duro, le agradecía, y por eso quería ser más amable con él. Y también al ver a mis amigas ocupadas criando a sus hijos y llevando una vida pesada, quería darles al menos una pequeña cosa. Ahora no puedo pasar de largo de las pobres personas porque siento lástima, y quiero ayudarles en algo. Todo esto es posible gracias a la Madre que me ha dado esa clase de corazón.

Oro para que mi esposo y mis amigas que han regresado a Sion comprendan el amor de la Madre desde lo más profundo de sus corazones y crezcan en la fe.

Han pasado siete años desde que llegué a conocer a la Madre. Sin embargo, mi fe aún es débil porque todavía no dedico mucho tiempo a Sion. Realmente siento que no puedo hacer nada y no soy nada sin la Madre.

“Hermana, me parece que usted vino a Corea solo para encontrar a Dios.”

Esta es la palabra que escucho con mucha frecuencia al igual que: “Dios la bendiga mucho”, después de venir a Sion, y realmente estoy de acuerdo con ella.

Madre, le agradezco por permitirme encontrarla en Corea y por llamarme para venir a Sion.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

La piedad filial tardía de una hija desconsiderada
Amar a nuestros hermanos y hermanas más que a mí misma