Posted by on Apr 7, 2017 in DESTACADOS | 9 comments

piedad filial


GJ Seo,  Corea

“Ve tú sola a un buen lugar.”

Aunque mi madre siempre escuchaba lo que yo, su hija menor, le decía, solo si le predicaba la palabra de Dios se volvía fría conmigo inmediatamente. Al oír la noticia de que en Sion se realizaría un evento para los ancianos, decidí llevar a mi madre a Sion.

Una semana antes del evento, ayudé a preparar kimchi en la casa de mi madre. Con el fin de dar kimchi a todos sus hijos, mi madre generalmente prepara tanto kimchi que le toma tres días terminarlo. Viendo una montaña de col china, no sabía cuándo lo terminaría. Pero por otra parte, pensando en mi madre que cultivó tantas coles chinas y las recogió pese a su mala salud, tan solo pensando en dar de comer kimchi a sus hijos, no escatimé fuerzas desde la mañana hasta la noche. En el último día, mientras aderezaba la col, gentilmente dije a mi madre, que estaba sentada a mi lado, que quería invitarla al evento para los ancianos. Ella no dijo ni sí ni no. Al terminar de comer, después de terminar de preparar kimchi, hizo un comentario como si se lo dijera a sí misma:

“Para ir mañana, tengo que arreglarme el cabello temprano.”

Pensé haber escuchado mal, por eso la miré. Y tenía una buena cara. La mañana siguiente, fui corriendo a la casa de mi madre, dando gracias a Dios. Ella estaba esperándome ya bañada.

Ya que habíamos ido al salón de belleza, llegamos un poco tarde al evento, y nos sentamos en la parte de atrás. Dado que mi madre es pequeña, no lograba ver bien la pantalla. Ella vio el vídeo de presentación de la iglesia enderezando su espalda. Durante la presentación de los niños, aplaudió alegremente. A fin de ver una carta en vídeo para los padres, que fue producida por los miembros de la iglesia, miraba atentamente y a veces asentía con la cabeza. Ya que mi mensaje fue cortado al ser editado, temía que se sintiera mal por eso. Entonces, mientras nos dirigíamos a comer después del evento, le dije:

“Mamá, a mí también me filmaron, pero no salió.”

“Te vi. Apareciste un momento en la parte de atrás.”

Ladeé la cabeza, pero me di cuenta de que mi madre se había confundido con otro miembro, que tenía un peinado similar al mío, dado que tiene problemas de visión. Probablemente fue la voluntad de Dios. Después de comer, otros miembros animaron a mi madre a recibir a Dios. Después de pensarlo un poco, dijo: “Lo haré, porque mi hija lloró pidiéndome que vayamos juntas al reino de los cielos”. Yo nunca había llorado delante de ella. Entonces recordé que mi madre me había confundido con un miembro que lloró en el vídeo deseando ir al cielo con sus padres. Usualmente no soy cariñosa, y no hablo libremente delante de ella. Esta vez, sin embargo, sentí lástima por mi madre y realmente derramé lágrimas de gratitud ante ella cuando recibió la verdad como un manso cordero.

Dirigiéndome a la casa de mi madre después del evento, ella me abrió su corazón por primera vez. Me dijo que aunque no podía tener fe en Dios a causa de la oposición de sus hijos, quería asistir a la iglesia y solía leer la Biblia en su tiempo libre.

“Después de la temprana muerte de tu padre, cada vez que tenía alguna dificultad, buscaba a Dios. Varias veces he querido seguirte a la iglesia. Solía llorar mucho en casa por la soledad y las dificultades después de que todos ustedes, mis hijos, dejaron la casa.”

Escuchando la calmada confesión de mi madre, se me desgarró el corazón y secretamente enjugué mis lágrimas mientras conducía. Sentí mucha pena por hacerle sentirse sola durante tanto tiempo sin saber su situación. Lamento no haberla comprendido ni haberla cuidado antes.

Aunque fui una hija indiferente con mi madre, estoy contenta de cumplir con mi piedad filial aunque sea tarde. Deseo que mi madre reciba consolación y bendición en los brazos de Dios, y que entremos juntas en el reino de los cielos.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Mi Dios Madre