Posted by on May 15, 2017 in BLOG, FRAGANCIA DE SION | 3 comments

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SH Oh, Corea

“Papá, ¿está listo?”

“Deberías ir con tu mamá.”

“También compraremos la ropa de mamá. Dese prisa.”

Quería comprar ropa para mis padres con el dinero que había ganado en mi trabajo de medio tiempo, por eso tan pronto llegué a casa corrí hacia ellos. Aunque mis padres dijeron que no se gana mucho dinero como estudiante y que mejor utilizara el dinero en mis propios gastos, los convencí para ir a la tienda de ropa que antes había visitado. Aunque era estudiante, quería darles un regalo esta vez, porque no había hecho nada por ellos hasta ahora.

Primero, escogimos la ropa que vestiría mi padre. Sin embargo, el asistente de ventas dijo que la tela no era abrigadora y recomendó otro tipo de ropa. La ropa que el empleado nos recomendaba era liviana y abrigadora y le quedaba bien a mi padre.

“Este invierno será muy frío. Si fuera posible, yo le compraría ropa abrigadora.”

Sin embargo, el problema era el dinero. Tan solo al verla, la ropa parecía cara. Si la compraba, sería difícil comprarle ropa a mi madre. Después de pensarlo, decidí comprar el próximo mes la ropa de mi madre. Entonces volvimos a casa después de comprar ropa solo para mi padre.

Durante los feriados, mi padre normalmente apoya a mi madre en el negocio. Entre los clientes, hay algunos conocidos de mi padre que son tan cercanos a él como si fueran hermanos. Unos días después de haberle comprado la ropa, un cliente frecuente visitó el restaurante. Entonces mi padre sacó la ropa, se la puso y comenzó a jactarse de ella.

“¿Sabe qué ropa es esta? Mi hijo me la compró. Es muy cara.”

“Se ve muy bien. Debe usarla con cuidado.”

“Es muy preciosa para usarla. No estoy seguro de con cuánta frecuencia podría ponérmela. ¿Dijo que su hijo aún tiene nueve años? Debe esperar 20 años más. ¡Ja, ja, ja!”

Mi padre se veía muy feliz intercambiando bromas con los clientes. Mi madre sonreía a su lado, diciendo que lucía inusualmente feliz.

Después de un rato, otro cliente entró.

“¿Sabe cuánto cuesta esto? Mi hijo me lo compró.”

“Ja, ja, ja, ¿está jactándose de su hijo conmigo?”

A pesar de su broma, mi padre seguía jactándose de su hijo. Al verlo así, de repente se me hizo un nudo en la garganta. Tan solo le había comprado algo de ropa, pero él se jactaba muchísimo de mí, como si yo fuera el mejor hijo del mundo. Estaba muy agradecido con mi padre por pensar que mi regalo era muy precioso, y al mismo tiempo me sentía apenado ante él.

Hasta ahora, solo recibía de mis padres, pero esta vez dejé de lado mi deseo de gastar el dinero en mí mismo. No sabía que eso les daría tanta alegría a mis padres. No es diferente con mis Padres celestiales. Ellos consideran el pequeño esfuerzo de sus hijos como algo grande, y nos conceden las grandes bendiciones del cielo que no tienen comparación.

Durante mi vida de la fe, no he
presentado nada a mis Padres celestiales con la excusa de que era imperfecto en muchos aspectos. Me gustaría ser un buen hijo del que el Padre y la Madre celestiales se enorgullezcan, haciendo primero lo que les agrade en vez de hacer algo para mi propia alegría.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

El amor del Padre celestial
Amor en consideración