Posted by on Dec 19, 2014 in BLOG, CUENTOS | 0 comments

Charles Lindbergh es un héroe estadounidense que hizo un vuelo sin escala en solitario desde Nueva York hasta París cruzando el Océano Atlántico en 1927.

Sin embargo, en los últimos días de su vida, perdió la voluntad de vivir. Añorando sus días de juventud, fue al museo donde se exponía su antiguo monoplano.
Cuando vio la cabina de mando, quedó sorprendido; no había medidores de gas ni luces de navegación (para mantener el avión lo más liviano posible, Lindbergh voló sin radio, luces de navegación, medidores de gas ni paracaídas. Solo llevaba una brújula, un sextante, sus mapas de la zona y varios tanques de combustible. Incluso había reemplazado la silla del piloto por un asiento de mimbre ligero.)
Él voló durante 33 horas en un aeroplano que era como un enorme trozo de metal.
Entonces Lindbergh comprendió por qué se sentía viejo.
No era porque hubiera envejecido o se hubiera debilitado; él perdió su juventud desde el momento en que dejó de intentar hacer cosas que parecían imposibles.

 

•  Todo es “el fruto de sus pensamientos”.

•  Cuando usted cambie sus pensamientos,

su acción cambiará,
su personalidad cambiará,
y su vida cambiará.

•  Su cuerpo sigue a su mente.

 

 

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