Posted by on Aug 3, 2017 in FRAGANCIA DE SION | 7 comments

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Mristula S,  Nepal

Mi mamá había sufrido de una enfermedad crónica por mucho tiempo. Tenía su esposo y tres hijos, pero siempre fui yo quien la escuchaba como una buena compañera. Cuando me casé y me mudé al extranjero, mi mamá lloró mi ausencia como una gran pérdida y se deprimió. Yo también me sentía extremadamente triste cada vez que tenía problemas, viviendo lejos de mi mamá. Ella frecuentemente me decía que fuera a visitarla, diciendo que me extrañaba, pero no podía porque estaba ocupada en mi trabajo.

Un día, el teléfono sonó a las 3 a. m.

—Hermana, mamá falleció.

En el instante en que escuché a mi hermano con una voz amarga, mi mente dio vueltas como si estuviera atascada en la oscuridad. Aunque mi esposo me preguntaba repetidamente qué sucedía, no podía darle ninguna respuesta y perdí el conocimiento. Cuando desperté, sentí que todo era un sueño. Al ver a mi esposo consolándome para que recuperara las fuerzas, tuve que admitir que era real.

Inmediatamente fui al aeropuerto pero no había asientos disponibles. Sin más opción, llegué a la casa de mis padres en Nepal al día siguiente, después de haber terminado el funeral. Sin ver su rostro por última vez, tuve que decirle adiós.

—Hija, te extraño. Ven a verme a casa.

No podía olvidar lo que mamá me había dicho por teléfono. Lloraba todos los días, deseando escuchar su voz. ¿Pero de qué servía? Mi mamá no regresaría…

Debí haber ido a verla de cualquier manera cuando me pidió que fuera. Mi mamá me entregó todo su tiempo y cuidó de mí día y noche. Se preocupaba por mis comidas aun cuando ella se las saltaba. Al pensar en el infinito amor de mi mamá, comprendí que yo era una pecadora.

Viviendo día tras día sin sentido, con el gran peso de la vida sin mi mamá, llegué a escuchar la palabra de Dios y acepté la verdad con mi esposo. En el momento en que comprendí a la Madre espiritual, sentí como si recuperara el amor perdido de mi mamá. En verdad estaba feliz de conocer a la Madre espiritual que cuida de sus hijos con amor sin fin. También pude liberarme del enorme peso de mi corazón.

En esta época, la Madre está llamando a sus hijos celestiales, diciendo: “¡Vengan!” Si no damos oído a su voz, lo lamentaremos para siempre. Sé que solo los hijos que sigan la voz de la Madre con una fe inamovible serán salvos.

De ahora en adelante, guardaré mi fe con obediencia a las palabras de la Madre en cualquier circunstancia. Doy gracias eternas al Padre y a la Madre celestiales por haber escogido a esta hija imperfecta para ser de Ellos, y por darme su amor sin límites.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Pascua que Dios consideraba tan importante
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