Posted by on Sep 29, 2017 in BLOG, FRAGANCIA DE SION | 19 comments

Dios y hombre-1

Luu Quang D,  Vietnam


Durante mis estudios en la universidad, pasaba la mayor parte de mi tiempo viendo cosas por el microscopio en el laboratorio. Al principio, me resultó muy difícil ver otro mundo a través de un microscopio. Las criaturas vivientes que debía encontrar eran mayormente más pequeñas que los gusanos, que medían uno o dos milímetros. Uno de ellos era incluso más pequeño que el ojo de una aguja. Ya que esos gusanos se mezclaban con las raíces de los árboles podridos, tomaba mucho tiempo ordenarlos. Ya que eran muy pequeños para recogerlos, si no tenía mucho cuidado, podía cortarlos. Si estaban en hojas, tenía que cortar la hoja poco a poco con mucha paciencia para sacarlos sin peligro. Después de concentrarme en observar a los pequeños gusanos a través de un microscopio por una o dos horas, me zumbaba la cabeza y me daba jaqueca. Mis superiores del mismo laboratorio me advirtieron que podría desmayarme si trabajaba en exceso en eso, a pesar de estar acostumbrado.

Observando a los gusanos detenidamente por el microscopio, pensaba que se veían muy raros. Su cuerpo estaba cubierto de numerosas patas y pelos, y tenían diferentes partes. Cuando se aumentaba la resolución, se podía ver la parte interior del cuerpo incluyendo los órganos digestivos. Al ver eso, pensaba que si yo fuera un gusano, mucha gente me consideraría asqueroso e insignificante.

Un día, después de terminar una mañana de observación, leí la Biblia por un momento para aliviar mi cansancio. En ese momento, mis ojos captaron un versículo.

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“¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?” (Job 25:6)

Al leer el versículo, pensé que todos los seres humanos que viven en esta tierra no son más que larvas y gusanos cuando se ven desde el cielo. A los ojos de los ángeles, podemos vernos muy desagradables, estando manchados con innumerables pecados.

Mientras estudiaba acerca del gran universo, conocí que la Tierra es como un menudo polvo, y que las personas que viven allí son como gusanos y larvas. Pero lo acepté solo como conocimiento; no tenía entendimiento. Después de ver el mundo de los microorganismos con mis propios ojos, me sentí avergonzado de no haberme dado cuenta antes; porque muchas veces había vivido para satisfacer mi propio deseo y mi codicia en el mundo.

Por el contrario, el Padre y la Madre celestiales vinieron a la tierra para salvarnos, descendiendo en la humilde forma humana, y dejando atrás su gloria celestial. Nuestro Padre y nuestra Madre se vistieron de la ropa del cuerpo para encontrar a sus hijos perdidos que son tan desagradables y débiles como los gusanos. El Dios Altísimo nos ama, soportando ese gran sacrificio.

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Siendo así, debemos obedecer las palabras de Dios y amar a nuestros hermanos y hermanas, abrigando el amor de Dios; pero estamos llenos de codicia y arrogancia, y siempre nos jactamos y enorgullecemos de nosotros mismos. A pesar de eso, el Padre y la Madre llevan todos nuestros pecados. Debido a sus hijos pecadores, el Padre y la Madre se pusieron la ropa del pecado.

Llegué a cansarme y estresarme por menos de tres horas de observación. ¡Cuánto más dolor y angustia deben de haber tenido el Padre y la Madre, trabajando durante seis mil años por sus hijos! El camino que Dios está recorriendo para salvar a sus hijos pecadores, está lleno de dificultades y esfuerzos. Hoy, finalmente comprendí que no había hecho nada por ayudar a la Madre celestial.

La obra de la redención de Dios es tan grande que no podemos entender ni el uno por ciento con nuestra estrecha visión. Nadie podría pagar el interminable amor y sacrificio de Dios contenido en su obra. Espero que todas las naciones comprendan el profundísimo amor y el gran sacrificio del Padre y la Madre, abriendo sus ojos, oídos y mentes. Doy gracias y gloria al Padre y la Madre con mi débil y pequeña boca.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

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