Posted by on Nov 10, 2017 in FRAGANCIA DE SION | 14 comments

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Hace poco, fui a una escuela preescolar para observar una clase, lo cual es parte de mi carrera de Primera Infancia. Allí, cuidé a niños de cuatro y cinco años.

Mientras observaba la clase durante una semana, noté que los niños pelean mientras juegan, se divierten y a veces actúan encantadoramente. Cuando los veía haciendo algo malo, no los podía regañar con severidad, porque lo hacían sin saber qué es correcto y qué es incorrecto.

Solo los observaba, pensando: “Todavía están aprendiendo. No saben lo que es malo”. Lo mismo debe de ser con el Padre y la Madre celestiales. Cuando nosotros, los hijos inmaduros, cometemos errores en esta tierra, el Padre y la Madre piensan: “Ellos no comprenden que eso es pecado. Todavía están en el proceso de cambio”. La Madre siempre nos dice que ama a los que cometieron graves pecados en el cielo. Ella abraza a todos —sean mayores o niños— como sus hijos a quienes ama y extraña. En verdad agradezco al Padre y a la Madre celestiales por permitirme sentir un poco más su amor a través de esta experiencia.

Todo lo que los hijos hacen, alegra a sus padres. Si sus padres dicen que algo es malo, ellos los escuchan. A mí también me gustaría ser obediente a la palabra de la Madre y hacer felices a mis Padres celestiales.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Después de conocer la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial