La voluntad de Dios en cada camino y en cada cosa


Kim YH,  Corea

Había transcurrido un año desde que dejé el ejército después de servir como oficial durante más de una década. Pensé que nunca más tendría la oportunidad de ponerme nuevamente un uniforme militar, pero la tuve cuando fui llamado para un entrenamiento de reserva durante tres días y dos noches.

Fue en el campo de entrenamiento que pertenece a la base militar donde serví por mucho tiempo. Como también fue el lugar donde llevé mi primer fruto del evangelio en el ejército y comencé a comprender con el corazón el amor del Padre y la Madre celestiales, todavía permanecía en mi mente como un lugar especial.

En el autobús, camino al lugar de entrenamiento, muchos recuerdos vinieron a mi mente. “Debe de haber alguna voluntad de Dios al enviarme aquí nuevamente.” Al llegar al campo de entrenamiento, vi a las personas con quienes había estado por mucho tiempo. Entre los suboficiales que me dieron la bienvenida, estaba nuestro hermano que acababa de recibir la verdad en aquel momento, y un hermano intendente que estaba creciendo en la fe. Ahora, el hermano intendente ha crecido como un buen obrero del evangelio. Él me dio la buena noticia de que otro hermano, que servía en otra base, había llevado muchos frutos. Esto me hizo recordar los momentos pasados.

Llevé frutos cuando obedecí la palabra: “Predica la palabra a tiempo y fuera de tiempo”. Guardé la Pascua y el Día de Reposo con los hermanos que recién habían recibido la verdad, en un lugar de culto temporal con la aprobación de las autoridades. Agradecimos a Dios cantando juntos el cántico nuevo.

Tuve el buen presentimiento de que también habría bendiciones de Dios durante este entrenamiento, y no me equivoqué. Mientras conversaba con la persona que estaba a mi lado, le hablé del Concierto Sanador que se realizaría en mi Sion. Incluso antes de terminar de hablar, me dijo que le encantaba la música y que quería venir al concierto. Me sentí feliz de escuchar esto e intercambiamos nuestros números de teléfono. Oré mucho para que él también fuera guiado a Sion sin falta.

Antes del concierto, en mi Sion se llevó a cabo el Seminario Bíblico de Vídeo con el Prójimo, y lo invité. Cuando lo llamé, dudaba que pudiera venir, porque vivía muy lejos.

Sin embargo, llegó a Sion por su propia voluntad aunque le tomó dos horas llegar. Después del seminario, dijo que había recibido una nueva vida el año pasado cuando escuchó la palabra por parte de los miembros de la Iglesia de Dios, pero que esta era la primera vez que venía a la iglesia. Estaba sorprendido de haber sido guiado a Sion nuevamente. En realidad, yo estaba más sorprendido. ¡La persona que conocí en el lugar de entrenamiento era mi hermano perdido!

Pronto llegó la Fiesta de los Tabernáculos y el hermano guardó la fiesta y recibió el Espíritu Santo abundantemente. Ahora sé por qué Dios me envió al lugar de entrenamiento entre otros cientos de lugares de la nación, y por qué fui entrenado ese día entre muchos otros días del año. Fue para encontrar a nuestro hermano celestial perdido. Tres días y dos noches fueron cortos, pero suficientes para encontrar al miembro perdido de nuestra familia celestial.

En cada camino por donde vamos y en todo lo que sucede, está la voluntad y el plan de Dios. Si no descuidamos el deber del evangelio, ni dudamos en predicar la palabra, creo que podremos encontrar a nuestros hermanos y hermanas perdidos en cualquier momento y en cualquier lugar.

Todavía hay muchas almas que debemos encontrar. Nuestra Madre pasa las noches velando preocupada por sus hijos perdidos. Puedo oír su voz llamando ansiosamente: “¡Hijo mío, hija mía!” Considerando cada momento como un tiempo para el evangelio, miraré alrededor cuidadosamente para encontrar a mis hermanos y hermanas perdidos que podrían estar llorando. Espero con sinceridad estar alerta y trabajando para el evangelio, para así guiar muchas almas a los brazos de la Madre celestial.

Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

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